miércoles, 5 de febrero de 2020

Tuve que mirar dos veces para asegurarme de lo que estaba viendo: un enorme labrador retriever guiando a un erizo. El erizo parecía ir bastante a su aire, pero con esa desobediencia inteligente suya y haciéndose el sordo a cada expresión asustada del pequeño, el labrador le guió hasta la orilla. Al llegar le miró desafiante apuntando hacia el camino con su hocico. Por supuesto que siguieron caminando juntos hasta que les perdí de vista... cualquiera sabe hasta dónde llegarán.