sábado, 10 de diciembre de 2016

Mira que es fácil y mira que lo complicamos. Si es sí, es sí. Si es no, es no.

Pero siempre estamos con el ¿Y si...?

jueves, 24 de noviembre de 2016

Está claro: es un erizo. Bueno, es otro erizo. Por momentos se olvida que Él es lo que hay debajo de su cubierta y no lo que la rodea. Por eso no puedo leer su aura. No tiene. No hay aura que pueda adaptarse a tanta púa y pincho defensivo moviéndose continuamente. Por eso cuando le veo no me extraño. Misterio resuelto.

Lo que no sé, es si le gustará el café (y la tortilla) tanto como a mi.

martes, 8 de noviembre de 2016

Te chocas en la calle con un desconocido y al tratar de esquivarle os movéis hacia el mismo lado bailando a ritmo de "¡Uy, perdón!". 
Sonrisa inevitable. 

jueves, 27 de octubre de 2016

Abolieron sin saberlo tanto el sistema métrico decimal como el sistema sexagesimal. Dejaron de tener sentido las unidades básicas para medidas y magnitudes como se conocían hasta entonces. La longitud no la medían en metros, sino por la distancia que separaba sus cuerpos. La referencia de superficie era la cantidad de piel que podía ser besada en cada momento. La intensidad de corriente no eran amperios sino la electricidad que les sacudía cuando se tocaban. Ya no había segundos, ni minutos, ni horas: se medía por el tiempo transcurrido entre cuando se veían y cuando se podían volver a ver.  

martes, 25 de octubre de 2016

En el cuento original Ratona se quedó impresionada al ver al descomunal Elefante, y de inmediato quiso hacerse amiga suya. 
En el mundo real, Elefante pensó que ya era hora de rodearse de algún corazón lo suficientemente pequeño para que "lo malo" no tuviera sitio donde esconderse pero lo suficientemente grande para bombear sonrisas por todas partes.  Así que según la vio, se paró delante de ella y le pidió que trabajaran juntos. 
"- Por probar...", le dijo para convencerla.

martes, 11 de octubre de 2016

- ¿En serio no recuerdas que acabamos en la playa envueltos en la misma chaqueta y escondiendo los pies en la arena?
- No, de verdad  ¿tu sí?
- Como si fuera ayer.. Aún tengo los pies helados y me dura el frío..

domingo, 21 de agosto de 2016

Yo te orbito, tú me orbitas, nosotros nos orbitamos...
Según el día, en trayectorias elípticas, parabólicas o hiperbólicas que dibujan infinitos en el cielo.  

Si un cometa pasa demasiado cerca de su estrella, la fuerza de la gravedad le atrae a su centro y choca con ella. No deja de tener su ironía...

lunes, 18 de julio de 2016

En los últimos dos meses me han contado cinco o seis finales distintos para el mismo cuento.

En uno Bella se marcha de fiesta en fiesta con la tetera y cuelga todas las fotos retocadas de su escapada en Instagram. En otro Bestia se da de alta en una web de contactos de barbudos y consigue más amigos de los que puede gestionar. Hay otro en el que las vajillas dan rienda suelta a su creatividad y montan su versión del Circo del Sol; que acaba en tragedia cuando se rompe la cuerda sobre la que hacen equilibrismos y aterrizan contra el suelo. En otro bastante soso, Bella y Bestia se apuntan a un grupo de costura de alfombras para tapar con ellas los suelos del palacio y evitar el molesto ruido de las patas de Bestia de madrugada, y terminan vendiéndolas en su página web y creando un emporio textil cotizado en bolsa. El más aterrador es en el que se inicia una glaciación inesperada que  crioniza la rosa cuando aún le quedan dos pétalos, pero con ella se congelan todos los personajes, menos uno...

Y hoy, justo hoy, me han contado el final número siente: Nada más empezar la historia, Bestia, le manda un WhatsApp a Bella: "Te espero en la plaza en 15 minutos. Nos besamos ya. Y el tiempo de andar peleando y demás, vamos a disfrutar de la vida, que no es poco. "

viernes, 15 de julio de 2016

Cuando le vuelva a escribir una carta a los Reyes Magos cuidaré mucho lo que pida. 
Hace unos siete años les pedí un poco de ilusión. Me la trajeron en dos entregas con dos años de diferencia, y no he vuelto a dormir una noche entera. 
Vale. La ilusión tampoco se ha ido ni un sólo día, sí,... pero a veces es un poco cansado.

jueves, 16 de junio de 2016

Ana se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Sencilla como la vida. Lleva dos vocales abiertas como su corazón y una consonante en forma de puente con las que nos une alrededor suyo.
Es como un mimo de mamá de los que todo lo curan. Como el solecito de última hora de la tarde calentándote los pies. Como la sonrisa del conductor del bus cuando te espera a que llegues corriendo hasta la parada. Como esa mirada después de cada primer beso. Como ver el viento levantando un montón de hojas. Como oler un recuerdo de hace mucho tiempo. Es como una varita mágica que sin nisiquiera acercarse te salva... Imagínate cuando te roza...