En voz alta: Es más fácil pedir pedir un deseo que trabajar para que se cumpla.
Susurrando: También es mucho menos efectivo, pero es que somos de un perezoso...
Estamos llenos de las cosas que nos ha dado el pasado, de lo que nos enseña el presente y de lo que le pedimos como regalo al futuro. Yo sigo buscando.